lunes, 26 de noviembre de 2012

Far Cry 3





El nombre de Far Cry es uno que dice mucho a los aficionados de los shooters. La saga nacía en el año 2004 de la mano de los siempre apasionantes CryTek, y a pesar de que era un juego que distaba de ser perfecto, ofrecía un nuevo horizonte a los juegos de acción en primera persona con su libertad y su bella ambientación. No sin cierta polémica hace ya cuatro años veíamos la segunda parte del título, una que ya de la mano de Ubisoft buscaba una nueva dirección para la franquicia, y que nos llevaba de las áreas tropicales a la todavía poco explorada África.

La entrega fue recibida inicialmente con calor, pero después algunos le echaron en cara, quizá en exceso, algunos problemas derivados de su abusivo respawning. Aún así el título fue un éxito de crítica y ventas, lo que garantizó una tercera parte en la que la compañía gala ha estado trabajando en los últimos años, lanzando información con cuentagotas. Sabíamos del cambio de lugar para la ambientación, y también del nuevo prisma en cuanto a contar una historia mucho más ligera y directa, y sólo nos quedaba tener el producto final en las manos para hacernos una idea de su calidad.

Ha desaparecido el factor sorpresa que nos maravilló de las dos primeras entregas, y es que cada una a su manera incorporaban infinidad de elementos al género, pero seguimos encontrándonos con un shooter mayúsculo. Montones de contenidos para un título que consigue ser enormemente compacto tanto en su imprescindible campaña individual, en su buen multijugador competitivo y en su muy interesante cooperativo.


Vacaciones en el Infierno 
El comienzo de Far Cry 3 no es muy alentador. La aventura da su pistoletazo de salida con un grupo de jóvenes despreocupados pasando unos días de asueto en un paraíso tropical. El concepto de asueto de ciudadanos de entre 20 y 35 años no es el de estar en una hamaca tumbados dejando pasar el tiempo, e incluye las lógicas riadas de alcohol e increíbles deportes de riesgo. Sin embargo como en cualquier película de terror adolescente que incluye monstruo en el edén, lo que parecía un viaje de placer acaba convirtiéndose en una pesadilla.

El monstruo de Far Cry 3 no incluye tentáculos ni fauces, es un ser humano desquiciado y terrible que secuestrará al grupo de norteamericanos con la poco sana intención de torturarlos y pedir un rescate a sus acaudaladas familias en Estados Unidos. En un momento determinado de su cautiverio el protagonista y su hermano logran escapar de sus peligrosos opresores, y comienzan una huída en la que caerá uno de ellos y tras la que Jason, el superviviente de la fuga, jurará venganza y buscará rescatar al resto de sus amigos.

La propuesta de base es tan poco estimulante a nivel argumental como una película de Steven Seagal, sin embargo con el paso la mejora es obvia, y todo comenzará a resultarnos mucho más interesante gracias al frenético ritmo que imprime la aventura, al giro hacia la violencia de su héroe y a sus personajes secundarios. Los "actores de reparto" resultan mucho más apasionantes que los estereotípicos protagonistas, y en este sentido el programa nos ofrece algunas sorpresas. El doctor adicto a cualquier tipo de sustancia psicotrópica que nos ayudará en primera instancia es sólo un ejemplo de ello, con otros tan brillantes como la suerte de sacerdotisa que nos abrirá los ojos a nuestro lado más sobrenatural, o el salvaje Vaas: el fenomenal y sádico villano.









En el momento que finaliza el comienzo de cerca de media hora de la campaña, que es muy lineal, automáticamente el mundo de Far Cry 3 se abre ante nuestros ojos de la forma más majestuosa. Las primeras misiones las cumpliremos para Dennis Rogers, nuestro implicado salvador después de nuestra tempestuosa huída, y ya entonces comenzaremos a conocer cómo funcionan las mecánicas jugables y cómo se va a desarrollar el hilo narrativo del programa. El planteamiento es tan sencillo como el de cualquier sandbox, pudiendo hacer avanzar la historia con las misiones principales a las que accedemos dirigiéndonos a los puntos señalizados del mapa, y con un gigantesco abanico de entretenimientos y misiones secundarias también a nuestra disposición.

La apertura en cuanto a posibilidades del título es tan amplia como se esperaba, con una amalgama de cosas para hacer en las islas del título realmente soberbia. Hay 38 misiones principales, las más largas, además de 14 encargos de historia, 12 pruebas de los Rakyat para demostrar nuestra valía (la facción con la que nos aliamos), los casi 20 recados de entrega o la liberación de más de 30 puestos que están desperdigados por el mapa... Y que no, no vuelven a poblarse de enemigos cuando nos damos la vuelta como en su predecesor. Esto nos puede generar un número de horas muy variable pero siempre respetable en función del dificultad que escojamos (de los tres disponibles) y también de nuestro gusto por invertir tiempo en todas las actividades de corte alternativo que hemos descrito, y que se ven acompañadas además por infinidad de desbloqueables como las del descubrimiento de las tarjetas de memoria, el encuentro del más de un centenar de reliquias o la liberación de las torres de radio.


Requisitos mínimos
Procesador: Intel Core 2 Duo E6700 de 2,66GHz o AMD Athlon 64 X2 6000+ de 3GHz 
RAM: 4GB
Tarjeta de vídeo: Con 512MB, compatible DirectX 9.0 y con Shader Model 4.0 o superior

Configuración recomendada
Procesador: Intel Core i3-530 o AMD Phenom II X2 565 o superior
RAM: 6GB
Tarjeta de vídeo: Con 1024MB, compatible DirectX 11 y con Shader Model 4.0 o superior

Especificaciones de alta gama
Procesador: Intel Core i7-2600K o AMD FX-4150 o superior
RAM: 8GB
Tarjeta de vídeo: Con 1024MB, compatible DirectX 11 y con Shader Model 4.0 o superior

Asimismo, se ha indicado la gama de tarjetas gráficas soportadas, tanto de la gama Radeon (AMD/ATi) como de GeForce (Nvidia):

Tarjetas de vídeo soportadas
ATI Radeon HD series 2900/3000/4000/5000/6000/7000
Nvidia GeForce series GTX 8800/GTX 9000/GT 200/GT 400/GT 500/GT 600




Black Ops II



Lo de la saga Call of Duty y la comunidad del PC se está convirtiendo en una morbosa batalla anual en la que, por diversas razones, Activision no termina de convencer al 'gamer' de compatibles con una entrega redonda en todos los sentidos. Después de marcar un antes y un después con el impresionante primer Modern Warfare (absoluto referente hoy en día en el ámbito competitivo de la plataforma), parece que la compañía no logra dar con la tecla que vuelva a satisfacer a los afines de los shooters en PC (pese a la alternancia de estudio desarrollador). World at War pasó sin pena ni gloria por la plataforma, y el drama estalló del todo con Modern Warfare 2 por culpa de unos problemas que se han intentado solucionar en este Black Ops. Sin embargo, Treyarch ha sido incapaz de demostrar (al menos hasta ahora) estar a la altura de lo que era Infinity Ward en lo referente al desarrollo para compatibles, y nuevos problemas salpican a la séptima entrega de una saga que nació y creció en PC, pero que con el paso de los años va perdiendo la confianza de los acérrimos al teclado y el ratón









Comparando a Modern Warfare 2 con Black Ops en sus respectivas versiones para PC, se podría decir que a los usuarios de PC nos han dado una de cal y otra de arena. Dejando a un lado las bondades que Treyarch ha sido capaz de plasmar en la intensa y épica campaña para un jugador y la infinidad de modos de juego y posibilidades que brinda el modo multijugador (y es por ello que os recomendamos la lectura de nuestro análisis publicado para las versiones de sobremesa), en este análisis nos vamos a centrar en valorar las particularidades que definen y diferencian a esta versión del resto.





Empezando por las buenas noticias (básicamente porque eran ya no sólo las más esperadas, sinó también las más exigidas por el público), sí, con Black Ops se vuelve a apostar por la filosofía en el juego online que ha caracterizado durante lustros al 'gaming' en PC: tenemos servidores dedicados, bots de entrenamiento y soporte para futuros mods. Así pues, se reactiva el movimiento de clanes, se recupera el espíritu competitivo que había definido a la saga hasta el año pasado, y se brindan las herramientas necesarias para que cada jugador pueda disfrutar del modo online a través de servidores cercanos con poco retraso (ping), con reglas específicas o con variantes jugables o de acceso respecto a los servidores oficiales. Los resultados son satisfactorios por el momento, y de nuevo recuperamos esa gratificante sensación de saber que podemos jugar donde queramos, con quien queramos y como queramos.






Sin embargo, Black Ops presenta un grave problema que ni el más pesimista podía imaginar que acabaría lastrando a la experiencia jugable de esta séptima entrega: el rendimiento. Como ya sabéis, las últimas entregas de Call of Duty no se caracterizan precisamente por sus despampanantes apartados técnicos. Pese a que visualmente cumplen (por la cantidad de efectos gráficos que disimulan el discreto entorno), la saga lleva demasiados años estancada en un motor gráfico que entregas tras entrega muestra claros síntomas de agotamiento, sobretodo si lo comparamos con los pesos pesados de la plataforma. Percibimos poca ambición y conformismo a la hora de aprovechar los recursos de la plataforma más potente del mercado. Gráficamente, los resultados que ofrecen los últimos Call of Duty están a años luz de juegos como Crysis, Metro 2033 o incluso Bad Company 2. Sin embargo, en el 'gaming' competitivo en PC los gráficos no lo son todo. De hecho, más bien lo contrario, como bien demuestran los miles de servidores que aún dan cobijo a los jugadores de Counter Strike o Quake Live. ¿Qué significa eso? Que para que un juego coseche éxito en el terreno online, una buena optimización y un buen rendimiento en el mayor rango de equipos y configuraciones posibles es vital. Y ahí es precisamente donde falla Black Ops.







Trailer Black Ops II:











Assassin's Creed III



Assassin's Creed es una de esas sagas que es amada y odiada a partes iguales por el gran público, pero que año tras año sigue repitiendo éxito en las listas de ventas. Lo que a nadie se le escapa, es que se trata de una de las series más representativas de la generación actual, motivo por el cual esta tercera entrega numerada (quinta dentro de la cronología oficial) ha levantado tantas expectativas. Tal y como os contábamos en nuestro análisis de la versión de consolas, Ubisoft ha conseguido crear un juego sobresaliente y que tras los conservadores Brotherhood y Revelations se siente como una auténtica secuela en toda regla, evolucionando muchas de sus mecánicas e introduciendo importantes novedades.

Ahora llega el turno de que los usuarios de PC puedan disfrutar de las aventuras de Connor y de concluir el primer gran ciclo de la saga, poniendo fin a Desmond como principal protagonista. Por suerte para todos, ya os podemos ir adelantando que se trata de la mejor versión que podréis encontrar. Preparaos para desenterrar el hacha de guerra y formar parte de la Guerra de la Independencia de Estados Unidos como nunca antes la habíais visto.






Requisitos mínimos del sistema

• Sistemas operativos soportados: Windows Vista (SP2) / Windows 7 (SP1) / Windows 8
• MicroProcesador: 2,66 GHz Intel Core 2 Duo E6700 3,00 GHz o AMD Athlon 64 X2 6000 + o superior recomendado
• RAM: 2 GB (4 GB recomendado)
• Tarjeta de vídeo: 512 MB compatible con DirectX 9.0c con Shader Model 4.0 o superior (ver lista soportada) *
• Tarjeta de sonido: DirectX 9.0c compatible (sonido envolvente 5.1 recomendado)
• DVD-ROM: lector de doble capa
• Espacio en disco duro: 17 GB
• Periféricos soportados: teclado compatible con Windows, ratón, controlador opcional (Xbox 360 pad para Windows recomendado)
• Multijugador: 256 kbps o más de banda ancha

* Tarjetas de vídeo compatibles en el momento del lanzamiento:
• AMD Radeon HD serie 3870/4000/5000/6000/7000 o superior
• NVIDIA GeForce serie 8600 GT / 9/100/200/300/400/500/600 o superior
• Las versiones para portátiles de estas tarjetas pueden funcionar, pero no son compatibles. Estos chipsets son los únicos que ejecutarán este juego.